No me olvides.

Llevo un ‘no me olvides’, para cada que te cruzas en mí. 

Sí es verdad, cariño, que lo llevo a veces atorado en la garganta y el viento me pide lo grite como su regalo.  

Llevo un ‘no me olvides’, para cuando sea neblina.

Sí es verdad, cariño, que lo llevo por si me evaporo luego de espesar y se despeje el camino.

Llevo un ‘no me olvides’, para pronto pegármelo en la frente.

Sí es verdad, cariño, que lo llevo incrustado hasta en las entrañas para dártelas y sean ofrenda.

Llevo un ‘no me olvides’, para consuelo propio.

Sí es verdad, cariño, que lo llevo porque me olvidaste; y en la corriente ha de flotar, sin sutilezas cual paloma mensajera el subconsciente, y por si lo vuelves a escuchar:

¡No me olvides!

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Cordel enmarañado.

– Me volví a liberar por los mismos motivos. He decidido que, sin pena, voy a andar por aquí, por allá. 

Que la pena misma es obstáculo, cúmulo y pesar. 

He decido abrir los ojos. 

Al despertar.

Al andar.

Al pensar.

He decidido pensar.

Nunca lo sucedido, hasta que se me presenta la obviedad.

Más bien, recapitulo hasta divagar.

He decidido divagar.

Porque divago horas, sin conciencia, y escribo, mis debrayes. Sin ponerme a disposición de lío ajeno, sólo a mis arranques.

He decidido hacerme un lío.

Porque enredado el cordel comienza a desistir, de su enmarañe.

Sin dar cuenta del avance, de la búsqueda y

de la situación su capa de empañe.

A Mi Siempre Eterna:

“Te siento fluir en mi sangre,

cada pulsación 

va en cuenta regresiva,

mi órgano que late, 

irregular, 

es vida

que te debo.

Aún hay años

para honrarte.

Dejaste

huellas en la 

tierra

fértil, 

marcas en el pecho. 

Eres cicatriz 

que se abre,

porque fuiste carne,

huesos

y realidad.

Te siento caminar 

en mi sendero;

abriste paso

para darme pasos

para correr,

para volar.

Aún hay partículas,

polvo,

grandes recuerdos,

sombras a contraluz. 

Aún hay historias

tuyas 

porque creo que 

contarlas 

es recordarle al

mundo que tú

sí eras inmensidad.

Te siento tocarme 

en forma del sol

tostando la piel. 

Ardiendo amada

como parte del universo,

yugo mío de estrellas.

Amando tu origen

quedan las flores,

de raíces

que hiciste brotar. 

Te siento en cada rincón

al mirar nubes

blancas,

grises,

cielo colorido al caer

la tarde.

Maravillas que asombran,

se contemplan,

se atesoran.

Aún queda tu calidez

y estás 

dentro.

Te siento, 

con nostalgia,

te voy a sentir

eternamente

porque la verdadera

belleza

marca.

Porque aún 

quedas, 

porque tú no te vas,

tú viajas.

Y si no vuelves,

yo iré,

porque -te siento-

te percibo 

en mis poros

y el viento me habla,

susurra tu nombre

y me empuja hasta ti.”

A medio año de tu partida, te amo para siempre. Mi eterna Anita.

Firmado como ‘Sith Ghoul’, publicado originalmente vía Rapsodia Digital. https://rapsodiadigital.wordpress.com/2018/10/05/poesia-a-mi-siempre-eterna/

Evoco

Esperé desde Abril y su final hasta hoy, día a día una poesía con destinatario y sin enviar, pero la voz se me quebró… el alma también.
¿Cómo es que el tiempo y el amor se me van tan rápido de las manos?

Todo te evoca.

Yo te evoco; y me destruyo.
Tú eres; y me destruyes.