Despertar.
Suena el campanario.
Ventana testigo del asombro sutil, —“¡pégame viento y despéjame el rostro!”
Las aves cantan.
El día inició.
Que Dios me permita contemplar su fin.
Despertar.
Suena el campanario.
Ventana testigo del asombro sutil, —“¡pégame viento y despéjame el rostro!”
Las aves cantan.
El día inició.
Que Dios me permita contemplar su fin.