Origen:

Había una botella de Particular Bianchi (Merlot), 2006. Una belleza argentina de notas de frutas rojas, un tenue colchón de vainilla y algo de chocolate. 

Me dispuse a disfrutarla, ¿por qué coño no lo haría? 

Tengo buenas y auténticamente ridículas razones para hacerlo.

Un par de historias chuscas… o tal vez más de un par, pero, cuando uno comienza a rescatar las ideas, éstas se manifiestan en escasas letras y después, como por arte de magia, ya no se puede parar los dedos ni la mente para redactar.

Ésta(s) noche(s) -y días- han sido sin mentir, de escribirle a mis tormentos y cantarle a la razón. A ver si por fin la segunda regresa y los primeros se van. 

¿Les ha sucedido alguna vez que tienen la vida herida? 

¿Han sido ustedes la cicatriz?

¿A caso la causa de un dolor ajeno?

¿La cura momentánea? 

Seguro que sí.

De ser negativa la respuesta auguro sin temor que sucederá tarde o temprano. 

Así que…

Quédate a leer un poco más, pondré en bandeja de plata, o mejor dicho, en una columna medianamente decente el reflejo de tus sucesos en aventuras, citas, poesías, historias o como a mí me gusta llamarles: simples textos. 

Éste blog es un pequeño proyecto con propósitos de conectar la mente, el entorno y la rebeldía del ser. 

Complejidad simplificada. Simpleza compleja.

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