En ésta ocasión, podría comenzar definiendo lo indefinido, pero, usualmente, indefinía lo que tenía su aparente definición.
A grandes rasgos, el mundo, la vida, las personas, las mentalidades y la grandeza de la diversidad variada entre otros «entres», me hacen contemplar su constante y abrupto cambio.
Creo, que el cambio sucede, y que es algo que hace que mucho se salga de foco. O entre en foco.
Creo que el cambio aparece en nuestra ruta, y desaparece en algún punto.
Creo que creo muchas cosas. Creo en la creencia misma. Y en la creación.
El cambio, el tan sonado cambio… ¡una madeja a seguir o a cortar en sus estambres! Ese cambio, tan cotidiano, monótono y a veces, muy a veces, grande.
El cambio aquel que nos hace darnos cuenta de lo que podemos realizar. Aprender. Ver. Sentir. Suspender. Aceptar. Disculpar. Justificar. Enaltecer. Ir. Venir. Que nos hace CAMBIAR.
¿Y para qué? ¿Y por qué?
Se dice por ahí, que nos hace dar ese giro de 180 grados.
Se dice también, en las voces del entorno, que «un CAMBIO» nos vendría genial.
Que siempre es bueno el cambio.
Se dice tanto, pero la esfera, cambia. Sin darse cuenta que se predica curiosa e irónicamente. No siempre. No tanto. A veces sí. A veces no.
Pero es justo aquella situación, en la que me planteo no ser, no pararme en un «a veces».
Esencialmente, ¿deberíamos cambiar?
No.
Esencia misma es la mayor de nuestras virtudes.
Nadie. Nada debería hacernos cambiar, en esencia.
Pero, no es para alarmas… no. Tampoco es para malinterpretar. No.
No es conformismo, ni mucho menos estanque.
Hago hincapié en lo esencial, porque la esencia es un yo tan fascinante, que lo único que debemos observar es la evolución.
Tan a fondo, que seamos la iluminación del foco. Del enfoque.
Darnos cuenta, que vale tanto la suprema claridad de nuestra existencia, que llegará ese resplandor.
Que engloba.
Que da.
Que sana.
Y cito:
¿Impotente ante la situación? No.
¡YO SOY LA POTENCIA!
Nada detine mi evolución.
Ni mi vida.
¿Qué no me permito más?
¿Qué sí me permito para seguir avanzando en éste camino evolutivo?
Transformarme.
No cambiar.
