Cordel enmarañado.

– Me volví a liberar por los mismos motivos. He decidido que, sin pena, voy a andar por aquí, por allá. 

Que la pena misma es obstáculo, cúmulo y pesar. 

He decido abrir los ojos. 

Al despertar.

Al andar.

Al pensar.

He decidido pensar.

Nunca lo sucedido, hasta que se me presenta la obviedad.

Más bien, recapitulo hasta divagar.

He decidido divagar.

Porque divago horas, sin conciencia, y escribo, mis debrayes. Sin ponerme a disposición de lío ajeno, sólo a mis arranques.

He decidido hacerme un lío.

Porque enredado el cordel comienza a desistir, de su enmarañe.

Sin dar cuenta del avance, de la búsqueda y

de la situación su capa de empañe.

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